hábito creativo: llevar los sueños al papel

soñamos hasta la última de nuestras noches, aunque a menudo no recordemos dónde hemos viajado mientras dormíamos.

hace años que dejo libreta y lápiz cerca de la cama para tomar nota, nada más despertarme, de lo que acabo de soñar. como un vómito, vuelco en palabras lo que recuerdo y puedo traducir con ellas. también suelo acompañarlas de garabatos o esquemas porque el lenguaje verbal no alcanza al simbólico. siempre me resulta tan sorprendente como revelador abrir la libreta y releer sueños antiguos que ya no recuerdo a nivel consciente, preguntándome en qué remoto lugar de mi interior se habrán escabullido y qué lectura puedo arrojar al respecto. también es especial la sensación de seguir recordando sueños pasados con nitidez, dilucidando nuevos significados.

sin duda el inconsciente es un océano insondable en cuya perspectiva psicológica no pretendo adentrarme ahora, pero también sin duda podemos comunicarnos con esas partes en sombra de nosotros mismos si nos abrimos y entrenamos a hablar su lenguaje. es por eso que un buen hábito creativo consiste no solo en tomar nota por escrito de lo soñado, sino de llevarlo a formas visuales (dibujos, pinturas, mandalas, collages, fotografías, piezas de videoarte...).

¿estoy proponiendo un hábito cuya práctica regular se traduce en resultados palpables, como un split de yoga o una hucha? no. el mundo de lo simbólico, de lo astrológico, de lo artístico, es un mundo sutil, inefable en esencia, y cada camino individual, cada vehículo de consciencia que somos cada persona, es un caleidoscopio único de circunstancias y perspectivas. así que ni recomiendo este hábito para resultados específicos ni, de hecho, creo que nada sea útil cuando persigue un resultado. aunque, de nuevo sin duda, abrirse camino en el misterio de las dinámicas de la consciencia descorre velos y descubre... descubre qué, ¿señores? ese es el motor.


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